Jueves, 27 de abril de 2017|

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Méjico. Revaloran el papel del proletariado en la Revolución

El libro contiene un trabajo de diez años de investigación.

El texto ’’La Casa del Obrero Mundial’’ revalorara el papel que jugó la clase asalariada en ese período

CIUDAD DE MÉXICO (22/JUN/2010).- El libro ’La Casa del Obrero Mundial’, de la doctora Anna Ribera Carbó, que fue publicado en este año en que se conmemora el Centenario de la Revolución, resulta novedoso al revalorar el papel que jugó la clase asalariada en ese período.

Así quedó de manifiesto durante la presentación del volumen, en la que la autora refirió que fue hace 10 años cuando empezó la investigación ’en torno a la Casa del Obrero y su empeño de hacer su propia revolución a partir de las estrategias del anarcosindicalismo, dentro de las complejas y heterogéneas corrientes de la Revolución Mexicana’.

La fotografía que ilustra la portada del libro, en la que se ve a los integrantes de la Casa del Obrero Mundial (COM) ingresando a su sexta sede: la Casa de los Azulejos, que hasta mediados de octubre de 1915 había albergado al ’elegante y aristocrático’ Jockey Club; resume, en palabras de la historiadora, el contenido de su estudio.

’La Casa del Obrero Mundial. Anarcosindicalismo y revolución en México’, narra ’la manera en que un puñado de trabajadores, entre artesanos y proletarios, asidos al pensamiento anarquista, creó una casa para educar y organizar a los obreros de la capital del país, y así preparar el advenimiento de una sociedad libre de cualquier forma de opresión’.

Asimismo, se explica ’la forma espectacular en que en el transcurso de la Revolución, esos trabajadores (que en 1912 comenzaron siendo ocho, fundadores del Grupo Anarquista Luz, antecedente de la Casa del Obrero; y para 1915 sobrepasaban los 90 mil) se convirtieron en un elemento protagónico de la política nacional.

’No consiguieron todo lo que querían, quienes se adscriben al pensamiento anarquista (que preconiza la completa libertad del individuo, la abolición del Estado y la supresión de la propiedad privada) nunca lo consiguen’, explicó la autora, según refiere el INAH en un comunicado.

’Cien años después, en estos momentos aciagos para los trabajadores mexicanos, la fotografía de la portada y espero que también las páginas del libro, recupera ese momento sorprendente en que los trabajadores afiliados a la COM, hacen su entrada decidida a nuestra historia’, agregó.

Los historiadores Ricardo Pérez Montfort e Ignacio Sosa, éste último director de la tesis doctoral de Anna Ribera Carbó, hoy convertida en el libro, coincidieron en que La Casa del Obrero Mundial está llamada a ser uno de los clásicos de la historiografía de México, pues aunque en otras publicaciones se ha tratado el tema, varias carecen de la meticulosa búsqueda de documentos de primera mano.

En este caso, Ribera Carbó indagó no sólo en acervos del país, como los archivos General de la Nación, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, o del Ex Ayuntamiento de la Ciudad de México, sino también en el Instituto Internacional de Historia Social en Amsterdam, Holanda, el cual resguarda microfilmaciones de los periódicos que publicó la Casa del Obrero Mundial.

De acuerdo con Ricardo Pérez Montfort, La Casa del Obrero Mundial es el ’más reciente y mejor trabajo de historia obrera en el vastísimo mundo historiográfico contemporáneo mexicano’.

’Los once capítulos que lo componen, analizan desde los primeros pasos del anarcosindicalismo en México a fines del siglo XIX, hasta la organización de la huelga general que encabezó la COM en 1916’, aseveró.

Uno de los aspectos más polémicos en la historia de la Casa del Obrero Mundial la constituye el pacto que en febrero de 1915 realizaron con los constitucionalistas; en la lucha contra los convencionistas, la COM brindó su apoyo a través de los llamados Batallones Rojos (grupos militares de obreros que apoyaron al gobierno constitucionalista de Venustiano Carranza).

Finalmente y debido a la contraposición de los objetivos últimos que perseguían constitucionalistas y anarquistas, éstos últimos fueron duramente perseguidos por el Estado triunfante de la Revolución.

Además de tocar estos aspectos —abundó Pérez Montfort—, La Casa del Obrero Mundial contradice la versión historiográfica común de que ’la Ciudad de México no vivió la Revolución. Claro que la vivió y lo hizo de manera intensa.

’El último capítulo, dedicado a la huelga general de 1916, es un gran cierre dramático que lleva finalmente a la terminación de la Casa del Obrero Mundial, después de probar la mano dura del Constitucionalismo, cuando las demandas obreras lo rebasaron y cuestionaron’.

Anna Ribera Carbó cita una frase publicada en el semanario Tribuna Roja, en septiembre de 1916, que es digna de reproducirse: ’Esto tenía que suceder, la burguesía no descansa en sus intrigas para que sus servidores acaben de una vez con las organizaciones obreras, para asegurar sus privilegios y clavar su fiera garra sobre sus esclavos’

Por su parte, Ignacio Sosa, profesor de Historia Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, concluyó que ’acumular sin medida es la finalidad actual de la existencia, y no luchar por una vida en que la dignidad, el respeto a sí mismo, sea el objetivo a alcanzar’.

’En ese sentido, la experiencia de la Casa del Obrero Mundial representa el ejemplo de un grupo político que no buscó el cambio de estructuras, sino el cambio de la conciencia de los individuos como el único posible, porque éste no requiere intermediaciones’, concluyó.

EL UNIVERSAL