Jueves, 19 de octubre de 2017|

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Libre te quiero: una película del 15M

Extracto del artículo publicado por Aníbal Malvar en Cuartopoder.es

Libre te quiero

Cuando se han cumplido los 81 años, lo normal es coger el bastón y una cámara e irse a la Puerta del Sol, cada día y hasta el amanecer, a rodar una película sobre el 15-M. La gente de esa edad tiene también la costumbre, armada de una cámara y de un bastón, de colocarse entre un cordón de docenas de policías armados y unos cuantos miles de manifestantes desalojados que luchan por tomar la plaza otra vez. A esas edades es que uno no puede parar quieto metido en casa. A los 81 años, lo que nos piden las hormonas es manifa, policía y plaza. Eso lo sabe todo el mundo.

Que se lo pregunten a Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930). El cineasta está proyectando el montaje casi ya acabado de Libre te quiero, su película sobre el 15-M, un proyecto que empezó el año pasado filmando los albores del movimiento indignado y que remató en el primer aniversario de la algarabía libertaria, hace ahora menos de un mes.

“Aquí ha habido algo intenso. Esa alegría que desprendía la gente. Esa convivencia… Pero tú ya has visto todo esto, ¿no? Tú también estabas allí”, dice sin despegar los ojos grises de la pantalla.

Estaba allí pero yo no vi lo que estoy viendo en la pantalla. O quizá no vi tanto. O quizá no estuve allí. Los documentales de Patino, desde siempre, han sido eso. Imágenes que parecen ya gastadas, ya vistas, ya archivadas, que adquieren un nuevo olor por la cocina del montaje y el veneno de la música. Canciones para después de una guerra (1971): la iconografía victoriosa del franquismo, el vasallaje de las imágenes del NO-DO se reconvierten para agredir a los fascistas que las bendijeron. Hasta el punto de censurar la película y meter a su director de vez en cuando en la cárcel.

“La época aquella era de lucha, de cabreo. Yo estaba perseguido. Me tenía que esconder. Batallábamos. Nos enrabietábamos. Todo ha cambiado mucho. Libre te quiero es una película de la alegría. Es emocionante y divertida. Y está implícito en ella que esto significa un cambio. Que vamos hacia otra cosa. No sé si es una revolución, como tú dices, pero es un cambio”.

El blanco y negro de Canciones para después de una guerra o de Caudillo es ahora, en Libre te quiero, color, color y color. Reflejo de que Basilio Martín Patino es ahora unos años más joven que entonces. Los veinte minutos de premontaje que el cineasta proyecta a Cuartopoder para que nos hagamos una idea de la película son baile, canción protesta al estilo chirigota, pancartas como banderas libertarias, gente muy joven, alguna de propio derecho y otros a pesar de la edad: “Hay una escena… Un hombre, un hombre mayor, que de repente levanta los brazos en medio de la plaza y grita: soy feliz. Y todo el mundo se pone a aplaudir. Eso es el 15-M”, resume Martín Patino.

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