Lunes, 26 de junio de 2017|

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Hormigas en la boca

Un Thriller a ritmo de bolero. Rai Ferrer

Cuando en marzo de 1999 Miguel Barroso publicó "Amanecer con hormigas en la boca", la novela negra española vivía su primera crisis. Quedaban lejos los éxitos de los años 80, cuando autores como Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid y Andreu Martín protagonizaron el famoso "boom" de la novela policíaca autóctona, tan promocionado por los chicos de la prensa. Los tiempos de "Los mares del Sur", "Un beso de amigo" y "Prótesis", habían quedado atrás y el éxito de los norteamericanos James Ellroy y Donald Westlake, colocaba en su lugar la medianía de nuestros autores, discípulos miméticos de los clásicos Raymond Chandler, Dashiell Hamett y James M. Cain.

Las glorias de antaño quedaron pronto silenciadas, y la publicación de los primeros ensayos sobre el "boom", vino a demostrar que en sus pasados éxitos había tenido mucho que ver, además de la transición democrática, el que los propios escritores ejercieran de críticos y enaltecedores de sus obras. De manera que si Vázquez Montalbán publicaba un nuevo Carvalho, Juan Madrid hacía la crítica poniéndolo por las nubes, y si era Juan Madrid el que publicaba, el inolvidable Montalbán hacía lo mismo con su amigo, elevándolo hasta los altares. La realidad del caso es que, para no extendernos y por fortuna para todos los lectores, en la novela negra español han quedado seis o siete títulos de auténtica antología.

Llegados hasta aquí, algunos se preguntarán el porqué de toda esta deriva. Y conviene explicarlo. Muerto el "boom" del género policíaco a la española, en la década de los 90 surgió otro fenómeno mucho más divertido. El de los políticos de la militancia socialista, metidos a escritores de novela negra. Gentes como Joaquín Leguina, Miguel Barroso o Juan Luis Cebrían, que utilizan como recurso la etiqueta de progres para colocarnos algún que otro relato con mucho izquierdismo, mucho sexo y mucho Cuba libre. Y es que, al parecer, todos ellos son amigos de Fidel Castro, convertido ahora mismo en un dictador tan impresentable como Franco. La Cuba de Batista anterior al castrismo, es el escenario de la novela de Miguel Barroso...

Hormigas en la boca (España, 2005. Director: Mariano Barroso)

El guión de la película de Mariano Barroso, hermano del escritor, se atiene con bastante fidelidad al original literario. El ex presidiario español Martín Losada, desembarca en La Habana en 1958 para recuperar a su compañera y cómplice en el atraco que le mantuvo en las cárceles españolas durante más de diez años. Además del dinero robado con el que espera rehacer su vida, Losada quiere vengar a los compañeros caídos en la lucha antifranquista. Pero las pistas son escasas y cuando por fin localiza a la mujer a la que todavía ama, descubre que la muchacha está casada con un senador cubano, tan corrupto y criminal como el dictador Batista.Mientras tanto, los rebeldes que luchan con Fidel Castro, están a punto de ocupar LaHabana...

Aunque el libro de Miguel Barroso fue recibido por la crítica con grandes alharacas, la realidad es que la historia que cuenta está llena de tópicos (presuntamente izquierdistas), a mayor gloria del partido socialista en el que milita el autor. Y en su traslación a la pantalla (el film está coproducido por Canal Plus), la película solo se salva por la excelente fotografía de Javier Aguiresarrobe y por la interpretación de Eduard Fernández y Jorge Perugorría. Pondré un ejemplo de los diálogos: "Los rojos nunca creen en Dios". Otro ejemplo de la "mise en scene": En uno de los escenarios y como un guiño al Felipismo rampante, aparece un bonsai en el que se recrea la cámara. Otra anécdota: Un director de prensa bastante ambiguo, que en este caso dirige el periódico cubano "El Mundo".

El exceso de primeros planos intenta ocultar la pobreza de las localizaciones, en las que podemos ver alguna que otra vez la Habana Vieja y su archifamoso malecón. Pero todo esto, que podría ser aceptado por la dificultad del rodaje, queda bastante deslucido por la escasa consistencia del argumento, con un personaje de la lucha antifranquista, atracador de bancos(¿), que quiero pensar que no es socialista porque por aquel entonces, en España no había ninguno. Y es que, después de ver "Hormigas en la boca" uno no tiene más remedio que acordarse de "Nuestro hombre en La Habana", la novela de Graham Greene, llevada al cine en 1959 por Carol Reed.

Autor del artículo Rai Ferrer

NOTA DEL AUTOR: Reseñar que la redacción del artículo fué en el año 2005, momento del estreno de la película "Hormigas en la boca", ya que, por suerte para todos, actualmente la novela negra española está en su mejor momento.

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Fotograma del film