Sábado, 24 de junio de 2017|

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El Mundo perteneciente a Unidad Editorial. Despide a una trabajadora, porque estar embarazada no es rentable.

Una trabajadora de Unidad Editorial denuncia haber sido despedida por abortar Al grupo conservador no le parece bien lo de ser madre y trabajar en el grupo. Pero lo mas curioso es que los médicos conservadores de la revista DMedicina, no apoyan que sus trabajadoras puedan quedarse embarazadas. La situación desde que comunica su embarazo a la dirección y la actitud de esta le lleva a un estrés que termina con un aborta natural y como premio la despiden. Estos grupos conservadores que defienden la “vida”, debe ser para otros, no para sus trabajadoras.

Me llamo Mónica y me han despedido al volver de la baja médica tras sufrir un aborto. Trabajaba como coordinadora de contenidos de DMedicina, la web de Unidad Editorial especializada en salud y embarazo, precisamente. Llevaba cerca de un año en el puesto cuando me quedé embarazada y empecé a tener problemas médicos. El ginecólogo me recomendó reposo, y entonces comuniqué a la empresa mi estado. Como no podía desplazarme a las oficinas, me dijeron que podía trabajar desde mi casa. A los pocos días, sufrí un aborto con complicaciones que me obligaron a pasar dos veces por quirófano. Me dieron la baja médica e informé a mis jefes. Dos semanas después de mi reincorporación, la empresa me echó a la calle. Me dijeron que había cometido una falta muy grave cuyo resultado era un despido disciplinario. Nunca antes me habían llamado al orden por nada. Es más, hacía solo unos meses que había superado con éxito un periodo de prueba de medio año, y mis jefes me habían felicitado por mi trabajo en varias ocasiones. Me echaron sin nada; ni siquiera me pagaron el último mes trabajado. Me dijeron literalmente que, si quería “cobrar”, debía presentar una papeleta de conciliación. Yo estaba destrozada: tras el duro golpe que supuso perder a mi bebé, Unidad Editorial me asestaba un golpe más. ¿Cómo podían echarme de esa manera tan cruel? Ninguna de mis jefas me dio ninguna explicación, aquella mañana habían “desaparecido”, ni siquiera me acompañaron a Recursos Humanos. En el acto de conciliación, la empresa reconoció que el despido era improcedente y me ofrecieron una indemnización para evitar el juicio, pero esta no es una cuestión de dinero, sino de derechos y de dignidad. Considero que en pleno siglo XXI, las mujeres no tenemos que elegir entre nuestra profesión o tener hijos. Yo elijo dignidad y trato justo, así que he demandado a Unidad Editorial por discriminación; la semana próxima se celebrará el juicio. Creo que, si silenciamos estos casos, estamos contribuyendo a que se repitan. Ser madre es un derecho, no deberíamos tener miedo a perder nuestro puesto por ejercerlo. Yo decidí no coger el dinero y recurrir a la justicia. Si te pasara a ti, o a tu mujer o a tu hija, ¿qué harías?

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