Domingo, 25 de junio de 2017|

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Como un perro rabioso

“El Hombre observó al Perro inmóvil y jadeante... Era una fiera, mezcla de pastor alemán y lobo, de pelaje castaño rojizo en el lomo, que se aclaraba hacia las patas...” Con esta descripción, el escritor canario Alberto Vázquez Figueroa iniciaba la novela “El perro”, uno de sus primeros betsellers literarios, homenaje sin duda al “Colmillo blanco” de Jack London.

La historia era magnífica: un Hombre y un Perro enfrentados a muerte en una situación límite, en el escenario de una dictadura imaginaria que bien podría ser la España franquista. Y digo que podría serlo, porque la familia del escritor fue deportada por Franco a Marruecos donde el joven Alberto siguió viviendo hasta el año 1946.

Aclarado el asunto volvamos a la novela que, aunque de escritura bastante irregular, serviría de trampolín a la carrera literaria del autor, corresponsal de prensa, viajero infatigable y experto en temas africanos y amazónicos.

Arístides Ungría, el protagonista de la novela “El perro”, está encerrado junto a otros 30 presos en un campo de trabajos forzados por conspiración contra el Estado. Abigail Anaya, es el dictador de turno y el Perro (así con mayúsculas), es la bestia que le persigue después de su fuga, con la orden terminante de matarlo. A partir de aquí, el lector irá descubriendo la personalidad de ambos, el Hombre y el Perro, cuyas acciones y pensamientos aportan al relato grandes dosis de emoción y suspense. Por otro lado, y como ya es costumbre en el escritor canario, el libro recoge algunos de los componentes de su posterior narrativa: violencia, sexo, denuncia social y solidaridad con los perdedores.

Sobre este texto, convertido en bestseller el mismo año de su publicación, el director español Antonio Isasi-Isasmendi realizó en 1977 una excelente película, protagonizada por Jason Miller y Lea Massari.

Rottweiler (España, 2005)

Director: Brian Yuzna
Guión: Alberto Vázquez Figueroa, Miguel Tejada-Flores
Intérpretes: Cornell John, Irene Montalà, Lluís Homar, Paul Naschy, Paulina Gálvez, William Miller
Productor: Brian Yuzna Brian Yuzna, Julio Fernández
Música: Mark Thomas
Fotografía: Javier Salmones

En principio había pensado felicitar al escritor por haber conseguido una nueva adaptación cinematográfica de su novela; sin embargo, visto el resultado, creo que será mejor olvidarlo. Hacía mucho tiempo que no veía tantos despropósitos en un film, convertido por su director en un “gore” sanguinolento. Pero vayamos a la historia que se nos cuenta, guionizada para más inri por el propio Alberto Vázquez Figueroa.

El protagonista de “Rottweiler” se llama Dante y se ha escapado de un campo de prisioneros situado en la “Zona Fronteriza”, creada por la Unión Europea en el Sur de España. Su deseo es encontrar a Ula, la joven inmigrante que desembarcó con él en la Zona Cero. Estamos en el año 2008 y el poder político de la Unión persigue con saña a los desheredados de la tierra .

Sobre estos mimbres tan prometedores, transcurre la aventura del joven Dante, perseguido por un peligroso rottweiler, convertido en el film en un perro cyborg con mandíbulas de acero. Lo malo del caso es que la película, (quizá por problemas de financiación), está saturada de sangre y vísceras filmadas en primer plano. De manera que el enfrentamiento “Hombre-Perro”, tiene como único objetivo el derroche continuado de salsa de tomate. Pero aún hay más. Por una parte, la denuncia social aparece como una simple excusa argumental para incrementar la violencia típica del “gore”; por otra, si la acción transcurre en el sur de España ¿que demonios hacen las montañas de Montserrat en los escenarios del film?, y finalmente ¿cómo ha llegado hasta la “Zona Fronteriza” el rubito Dante, que más parece un sueco que un africano?

Preguntas y más preguntas que uno se hace después de hora y media de ríos de hemoglobina lanzados al espectador, a mayor gloria de los entusiastas del género. Y es una pena porque el libro de Vázquez Figueroa daba mucho más de si. Lo que ocurre (y esto es una opinión personal), es que la productora del film, la Fantastic Factory que dirige el director de la película Brian Yuzna, parece conformarse con la experimentación técnica digitalizada, además de rendir un homenaje continuado a películas del pasado como “La presa desnuda” de Cornell Wilde, o “Fugitivos” de Stanley Kramer.

En relación con los actores hay poco que destacar. El rostro descompuesto de Lluis Homar como el guardián y propietario del perro rottweiler y el inolvidable Paul Naschy, convertido en una caricatura del “malo” de la película.